"Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario." ( Ernesto Ché Guevara)

dimecres, 17 de juny del 2009

Que dijo Gonzalo Gómez en el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”


Aporrea.org
16 de junio de 2009.


A continuación les presentamos la intervención del Integrante de Comité Político Regional del PSUV y co-fundador de Aporrea.org, Gonzalo Gómez en el encuentro "Intelectuales, Democracia y Socialismo":

Quisiera tocar aquí dos aspectos: uno relacionado con el papel del partido, del PSUV, y otro sobre el compromiso concreto y práctico de los llamados intelectuales a partir de las reflexiones realizadas.

En el primer caso y partiendo de que es una gran conquista unir a los activistas luchadores sociales y políticos en torno a un gran partido con su orientación general anti-imperialista, de vocación socialista, hemos estado tratando de identificar los escollos, las trabas, los problemas para desatar esos nudos.

1. Principios y programa no orientan la vida cotidiana
Habría que señalar muchas cosas y una de ellas es que el partido se va desarrollando sin mirar hacia sus principios y a su programa —construidos en el congreso fundacional— El partido no elabora su política cotidiana revisando esos principios y ese programa, no se habla del Proyecto Nacional Simón Bolívar, que es un componente y un importantísimo insumo para la elaboración política,

2. Un partido en que predomina excesivamente el sector funcionarial
Yo estuve en congreso fundacional. Buena parte de la dirección no participó en el congreso fundacional como tal y allí votamos unos principios y un programa que no se examina y no se construye la política con esa orientación. La política se viene caracterizando esencialmente por el electoralismo, apéndice de la gestión pública y despego respecto a las luchas concretas de los sectores populares, y esto hay que resolverlo. Tiene que ver con problemas de formación y tiene que ver con problemas de composición, incluso de su dirección. Este es un partido donde predomina de manera exagerada el sector funcionarial, respecto a una buena franja popular, pero hay muy poca incidencia del movimiento obrero y de los trabajadores y sus organizaciones, que empieza a revertirse con la creación de los frentes. No hay clase trabajadora en la dirección del partido, no hay dirigentes campesinos en la dirección del partido, hay un sector funcionarial que acapara la conducción y, por consiguiente, no puede reflejar como debería reflejarlo, el proceso de los movimientos sociales sus aspiraciones, sus inquietudes, sus luchas. Si ese partido no cambia, difícilmente podrá estar a la altura de los retos del proceso revolucionario.

Entonces hay problemas relacionados con los principio y el programa. Carecemos de estatutos, porque no se aprobaron, y el partido anda a capricho de las correlaciones de fuerzas eventuales, porque no hay reglas, las reglas aparecen en e l transcurso del juego mismo. Eso debe ser cambiado garantizando la democratización plena de la organización y, por otro lado, está la relación con el estado, con el poder popular y los movimientos sociales.

3. Acompañar pero no someter al poder popular
El partido puede aspirar a proponer y orientar, desde el acompañamiento a los movimientos sociales en la construcción del poder popular, pero no puede someter al poder popular: someter a ese actor constituyente por lo constituido.

4. El poder público no debe convertirse en camisa de fuerza para el poder popular
Una cosa es que se administren las regulaciones y las leyes del estado y otra cosa es que el poder público se convierta en camisa de fuerza para el poder popular, ese es otro problema que tenemos que resolver o esas contradicciones van a continuar.

Todas las relaciones en el proceso revolucionario son tensas por más que tratemos de armonizarlas, hay que tratar de hacerlo pero van a ser tensas, y tenemos que crear correlaciones de fuerza que permitan empujar las cosas en la dirección correcta. Los intelectuales, o los llamados intelectuales, yo prefiero hablar de los integrales, pueden actuar en el marco de el gobierno y del aparato del estado, de los movimientos sociales o del poder popular , en el marco de las organizaciones políticas o del partido, y pueden tener también contribuciones independientes, pero no se puede estar aislado de estos escenarios y hay que tener un papel específico en ellos, porque allí es donde se definen las cosas, y si criticamos en este escenario el partido, y no nos metemos en él para cualificarlo, para aportar nivel político, formación ideológica, para luchar por el modelo de partido que queremos, entonces estamos mirando los toros desde la barrera a menos que alguien piense aquí que puede levantar otra organización tan alternativa que se convierta en el gran partido de masas. Hoy por hoy en el país es alternativa no existe. ¡No lo hay!

Y ahí está el liderazgo del presidente Chávez, donde planteamos la necesidad de colectivizar ese liderazgo, pero sabemos que hoy por hoy, y por mucho tiempo más, ese liderazgo imprescindible tiene que equilibrar su peso con el desarrollo de las otras direcciones.

Ahora, más que hablar a largo plazo, hablemos de lo más inmediato, porque con los pasos concretos es que se van construyendo las otras posibilidades. Yo creo que tenemos que avocarnos a temas tan fundamentales como los siguientes:

5. Medidas respecto a los medios
En campañas, donde los intelectuales entre comillas, cumplan su papel, el que saben hacer: la campaña respecto a los medios: reforma radical de la ley de telecomunicaciones, democratización del espacio radioeléctrico acabando con el latifundio mediático, no sé en que porcentaje, en todo caso habrá propuestas de transición y que lo que pidamos por ahora lo superaremos mañana.

6. Apertura de los medios de comunicación del estado a la crítica y al debate revolucionario
Apertura de los medios de comunicación del estado a la crítica y al debate revolucionario, no temiendo que eso le de armas a la derecha. Sepamos como plantear las cosas, pero negar el debate es la mejor ruta para darle herramientas a la derecha y para que se lleven a la gente a declarar en sus espacios.

7. Medios de comunicación para las grandes organizaciones sociales y del poder popular
Desarrollo a fondo de los medios comunitarios alternativos, pero planteándoselo ya no como pequeños medios locales, aislados, en espacios muy circunscritos sino, medios de comunicación para las grandes organizaciones sociales y las organizaciones del poder popular, para los consejos comunales y para las futuras comunas, para las organizaciones de los trabajadores y los campesinos. Eso es democratización de la comunicación, no depender de que un funcionario del estado decida si tú vas a una televisora o no vas, aun cuando tengamos mucho mas espacio que en el pasado, que lo tenemos, pero hace falta más.

8. Campaña contra el sicariato, el paramilitarismo
En el terreno de la violencia contrarrevolucionaria la impunidad, la campaña contra el sicariato, el paramilitarismo y la oprobiosa impunidad que reina en el país. Una cosa es ser democrático y tolerante otra cosa es permitir que se nos violen los derechos que se nos atropelle y se nos mate.

9. Apoyo al poder popular para nutrirlo
El respaldo del poder popular a los movimientos sociales, desde la intelectualidad para nutrirlo en el desarrollo de sus proyectos, en sus propuestas políticas

El respaldo a las experiencias de control obrero y el desarrollo de las formas de economía social, acompañando a los sectores de trabajadores y los sectores comunitarios en la participación, justamente para ayudar a revertir esos elementos en que predomina todavía la mercantilización y la renta y el usufructo del sector privado

10. Entrar al PSUV para cualificarlo
Y entrar a cualificar el PSUV, o desde las organizaciones en que se participe, saber que hay que contar con esa organización y ese partido y que lo que pase ahí va definir cosas sustanciales en la historia de este país. No se puede ver desde afuera. Por lo tanto, una invitación a comprometerse o tener algo que ver desde la posición que se ocupe con la construcción de ese partido.